Nuestra Relación Al Proceso – Una Revelación Efectiva

Concebimos las cosas como si fueran algo fijo y determinado — la tormenta, el penalti, el puñetazo, la técnica, el libro, el almuerzo, un acuerdo, una relación, un juego, una comunicación.

Esta forma de relacionarnos al proceso limita nuestra efectividad.

Reducimos el proceso a un concepto simplista que deja escapar la realidad del evento en frente de nosotros. Considerar cierto proceso como algo ya fijado, como si tuviera existencia propia, está desalineado con la realidad del proceso en sí. Por ejemplo, en las artes marciales, no existe un “puño” en sí, excepto como concepto. En tu experiencia objetiva, ves una mano impactando un objeto. Ésta última forma de relacionarse con el proceso es más poderosa.

Para resolver este dilema, estar presente, “seguir” el evento a medida que ocurre con conciencia plena y atención a lo largo de su consecución, posibilita la creación de distinciones más precisas. De esta forma, a medida que el proceso se desarrolla, la corrección se ve facilitada.